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‘Moonage Daydream’: Un documental sobre David Bowie, un artista terrenal

Actualizado: 18 sept 2022



Música, escritura, pintura, fotografía, cine, teatro. Un “generalista”. David Bowie hizo lo más que pudo mientras estuvo en este planeta, consciente de que nuestro paso sólo es transitorio.
 

Quizás una idea que mucho hemos tenido, pero de la que no todos hemos partido para vivir como él lo hizo: con la libertad de arrojarse a terrenos desconocidos, incómodos y contradictorios. Porque aferrarse no es opción cuando se está tan poco tiempo con vida.


“Odio desperdiciar un día”,

repite David Bowie en varias ocasiones en el documental Moonage Daydream de Brett Morgen.


Con esa frase se demuestra que, irónicamente, Bowie, a quien muchos consideran venido de otro planeta, comprendió perfectamente lo que implica ser terrenal.



La sabiduría que implica la noción y la ejecución de lo anterior no viene de fábrica. Y Bowie lo ejemplifica en Moonage Daydream, en donde lo vemos haciendo todo el recorrido.


Desde el inteligente joven inmaduro creador del Ziggy Stardust con el que comenzó el mito en que se convirtió, hasta el impresionante artista que conocimos hasta su lamentable muerte, en 2016.


Claro, pasando por las múltiples máscaras que utilizó a lo largo de su carrera profesional que – ahora sabemos (o quedó confirmado para los fans) gracias al documental de Brett Morgen – eran de una trascendencia más allá de la creación de un personaje.


Eran máscaras que se han colocado artistas como Fernando Pessoa. Heteronómicas.


Creadoras no sólo de una nueva imagen, sino de toda una ideología y poética, con las que el sujeto es libre de contradecirse a sí mismo, sin que ello signifique ir en contra de todo un proyecto de obra, o quizás sí, pero no en contra de la forma en que la persona decide vivir la vida y no más que eso. Sin concesiones a nadie.


Así, David Bowie fue capaz de colocarse la aureola de artista, pero también de vender un refresco sin el menor remordimiento ante las críticas de sus seguidores.


Así, Bowie fue capaz de mostrarse en contra del amor (incluso el maternal), para después ser protagonista de una hermosa historia de pareja digna de ser musicalizada por “Word on a Wing”. Un Bowie viviendo y dejando que la vida tuviera algunos reflejos en su obra artística.


Todo lo anterior es solo una idea. Una de tantas que se desprenden del alucinante viaje audiovisual y filosófico que es Moonage Daydream, resultado de la excavación a más de 5 millones de archivos multimedia a los que tuvo acceso Brett Morgen.


Sobra decir que el documental está compuesto por material inédito de conciertos, fotos, pinturas, entrevistas y demás, que dan cuenta de la evolución del hombre y artista.



Moonage Daydream no es un documental biográfico y tampoco es una guía de cómo explotar la creatividad artística.


Mucho menos es un dictado de cómo vivir. Parece todo eso, pero no lo es. Simplemente es un documento sobre David Bowie.


Un artista que odiaba desperdiciar los días y que vivió con la intensidad de las estrellas y , así como ellas, al morir su resplandor sigue y seguirá iluminando por millones de años.

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